viernes, 1 de mayo de 2009

Recuerdo de mi Madre Cósmica

Por Xentor Xentinel


El Domingo 4 de Marzo del 2001, me encontraba viajando a la ciudad de Temuco, en el sur de Chile.

No tenía nada para leer en camino, así que observé el paisaje, mientras me preguntaba sobre mi Origen: «¿Cómo habrá sido mi hogar y mi gente?». Mi mirada se posó sobre el horizonte y, en medio del rélax, mi mente quedó prácticamente en blanco. Entonces, sin yo buscarlo, comencé a percibir imágenes de un Tiempo que está Más Allá del Tiempo... y dejé que las imágenes se sucedieran.

Me vi dentro de una esfera, llena de millones de seres en su superficie interior, todo un Pueblo. Todo se veía de un color rojizo oscuro, y lucíamos como grandes burbujas de energía finísima y cristalina. Estábamos en permanente intercambio telepático, entre nosotros, bajo la amorosa supervisión de un Espíritu Femenino que sentíamos como el Alma Mater de nuestro Pueblo, nuestra «Madre Cósmica»... es la mejor definición que se me ocurre.

Días después me percataría que lo que había visto y sentido se parecía mucho a un gigantesco Útero Cósmico. Y nosotros éramos como millones de Óvulos pegados a sus paredes.

ELLA era invisible, pero la sentíamos en cada uno de nuestros «Corazones»... nuestro Centro. El «Centro» de ELLA se encontraba en el centro de aquel Útero Cósmico, pero su Aura Sagrada bendecía a todos y cada uno de sus Hijos. Un Amor y un sentimiento de Unidad indescriptibles, emanaba de toda esta escena.

Sentí en esta Visión, que un grupo de nosotros habíamos cometido un Gran Mal, y nos sentíamos con la obligación moral de reparar el daño, encarnando en el Plano Físico. Al parecer, se trataba de un serio error compartido en experiencias anteriores, pero todos éramos amados incondicionalmente. Nadie nos condenaba por nuestro pasado accionar.

Los causantes del daño, asumimos nuestra responsabilidad y anunciamos telepáticamente (a nuestra Madre y a nuestro Pueblo) que haríamos lo que tuviera que hacerse, sin importar el tiempo y el sufrimiento que esto nos causara. Toda nuestra experiencia, nuestro sacrificio, sería una ofrenda a nuestro preciado Pueblo, y Madre adorada.

Los que debíamos partir no éramos tantos, unos pocos cientos, quizá menos de mil. Pero sentí que cientos de miles «se levantaban» (por usar un término humano), con un gran clamor telepático, como diciendo: «No dejaremos solos a nuestros Hermanos. Si ellos van, NOSOTROS TAMBIÉN IREMOS».

Hubo un gran revuelo y una petición de permiso a nuestra Madre. Millones de nuestros Hermanos deseaban sumarse, solidarizando con nosotros, acompañándonos en la lucha. No nos dejarían solos.

Nosotros no deseábamos permitirlo. Era una Misión en extremo peligrosa, para remediar el Gran Mal que habíamos causado. No merecíamos ese apoyo. No permitiríamos que millones de nuestros Hermanos sufrieran por culpa nuestra. Debíamos resolver SOLOS la situación que habíamos generado.

Nuestros Hermanos insistían. No se quedarían «de brazos cruzados» viendo las crueles pruebas que deberíamos enfrentar. Ellos actuarían. Hubo un gran clamor ante nuestra Madre. Ellos querían acompañarnos. Nosotros no deseábamos que ellos se «ensuciaran» por nuestra culpa.

En un momento, todos sentimos que nuestra Madre se aprestaba a transmitirnos Su Veredicto. Todos, reverentemente, cesamos de emitir pensamientos, y nos volvimos completamente receptivos. Una oleada de inmenso AMOR, precedió su discurso (lo que sigue es una traducción a Lenguaje Verbal):

«Hijitos míos, conozco el Amor que hay entre ustedes, y que el dolor de la separación será difícil para todos, pero quiero decirles que la Libertad de cada uno será siempre respetada. Sus Hermanitos han cometido algunos errores en pasadas experiencias, pero han sido valientes al admitirlo y alistarse voluntariamente en una Misión que sabemos, será muy difícil. Sabemos que saldrán enriquecidos de tan terribles pruebas y que su experiencia será beneficiosa para toda nuestra Gente.

«Y ustedes, que por Amor a sus Hermanitos, han decidido acompañarlos tan valientemente en su tarea, serán también queridos y respetados por todos. Todos, TODOS ustedes, Hijitos míos, serán eternamente queridos, sin importar lo que decidáis experimentar. Sois LIBRES, nadie los obligará nunca en vuestras decisiones.

«Tenéis un Pueblo y una Madre que os amará hasta Más Allá del Infinito, sin importar lo que estéis experimentando. Yo los amaré a todos ustedes, aunque estéis muy lejos de mí. AUNQUE ME OLVIDÉIS, YO ESTARÉ BRILLANDO POR SIEMPRE EN SUS CORAZONES, AMÁNDOLOS SIN MEDIDA».

Esta última idea fue desgarradora en extremo. Olvidar a nuestra Madre que nos dio a Luz para Vida Eterna... era inconcebible. Realmente íbamos a descender a un mundo bárbaro, pero nadie nos obligaba. Nadie nos castigaría si no arreglábamos personalmente nuestros errores. Pero DEBÍAMOS hacerlo.

Fue decisión nuestra. Y nadie dio «pie atrás». Lo haríamos, por nuestro Honor, y por la Gloria de nuestro Pueblo, y su Divina Madre. Los errores cometidos no se quedarán así. Los resolveríamos, aunque nos perdiéramos, y quedáramos atrapados para siempre en esos Planos de barbarie.


LA SEPARACIÓN DE LAS ALMAS GEMELAS

Luego, con un río de lágrimas rodando por mis mejillas, por lo que acababa de «recordar», me pregunté sobre mi Alma Gemela: «¿Tuve una? ¿Cómo era? ¿Cuándo y cómo nos separamos?». Entonces, vi lo que fue nuestra Despedida, poco antes de partir a la Tierra...

Los Voluntarios debíamos separarnos de nuestras Almas Gemelas. Sólo una parte había cometido el mal. En mi caso, era la parte masculina. No sé si los demás también. Estaba demasiado compenetrado con mi propio Proceso.

Nuestros cuerpos de burbuja, comenzaron a dividirse lentamente en dos. Era como cuando uno parte un huevo, y la yema tarda en despegarse. Pero aquí no había nada orgánico. Todo era energía, funcionando a diferentes niveles y densidades.

Luego, cada una de las partes semi divididas, se fue convirtiendo en capullos cristalinos, y dentro de éstos, finísimas líneas de energía iban construyendo formas de cuerpos humanos, hombre y mujer. Parecían Cuerpos Astrales, todavía energéticos, pero mucho más densos de lo que éramos al principio.

Y estos cuerpos, continuaron su proceso de densificación. Estábamos como dormidos, con la cabeza agacha y los ojos cerrados. Como en animación suspendida, pero conservando la Telepatía y Sexto Sentido. Por eso, estábamos conscientes de todo lo que ocurría.

De pronto, el Proceso llegó a su punto cúlmine. Abrí, los ojos al mismo tiempo que mi Amada (mi Otra Mitad), y nos observamos, en nuestros cuerpos azulados y casi totalmente físicos. Ya estábamos separados en consciencia, pero el Amor nos mantenía unidos en fuertes lazos... como si no pudiéramos vivir el uno sin el otro.

Levantamos las manos a la altura del corazón y acercamos las palmas a poca distancia de las de nuestros compañeros(as), para una Transmisión Energética. Todos los Voluntarios hacíamos esto al mismo tiempo, con movimientos suaves y perfectamente sincronizados. Era como una Ceremonia, y nuestro Pueblo observaba con profunda reverencia lo que sería nuestra Despedida.

Salían haces de energía de nuestras palmas, y corazón. Yo emitía de las palmas Rayos Azules y Ella, Rosados. Del Corazón, una energía neutral, tal vez blanca o amarilla, que era el Amor Eterno que nos unía Más Allá del Tiempo y del Espacio. En todo momento, nos mirábamos a los ojos, transmitiéndonos miles de amorosos pensamientos.

Poco a poco, sentimos el alejamiento. Comenzamos a alejarnos física y energéticamente el uno del otro. Poco a poco, sentimos la desconexión de líneas y cordones energéticos. Por más delicado que fuera el Proceso, el dolor emocional era horrible. Un clamor telepático de Agonía se sentía por doquier.

Muchos no pudieron soportarlo. Muchos Rayos Gemelos se negaron a continuar el Proceso y decidieron venir a la Tierra con sus Amados. No podían soportar la ausencia de su Otra Mitad. Mi Amada fue una de Ellas. Insistió, pese a mi negativa, en que no me abandonaría jamás. Vendría a la Tierra conmigo, aunque naciéramos en lugares muy apartados, aunque no llegasemos a toparnos nunca, sólo para estar cerca mío. «Que se haga como tú quieras, Amor mío», le contesté, telepáticamente.

Eso fue todo. Las imágenes se desvanecieron y yo me quedé en el bus, camino a Temuco, envuelto en un incontenible mar de lágrimas. Y ahora, nuevamente, mientras escribo esto, cascadas de lágrimas empapan mi rostro. Estos recuerdos son muy poderosos. No es algo que uno simplemente imagina.


LA ACTIVACIÓN DE LA DIOSA

Un mes más tarde, me llevaría una gran sorpresa al releer un Mensaje de los Pleyadian Plus, acerca de «La Activación de la Diosa». La primera vez que lo leí me pareció una cosa metafórica, pero, después de aquella experiencia, lo siento como algo muy literal:

«En verdad, la Vibración del Creador Original es femenina. La Fuente, tal como la conocemos nosotros, es una Vibración Femenina.

«Los Consortes del Principio Femenino comenzaron —al competir por el Amor de la Diosa—, a separarse debido a un mal uso de la Energía, hace millones de años. Vosotros sois una parte fragmentada de ese mal uso de la Energía.

«Dos Hijos Pleyadianos de un dios mediocre se apoderaron de la Tierra, libraron una batalla entre ellos y crearon el actual dilema. Visto desde un encuadre mayor, no era más que una pelea familiar.

«La Divina Diosa Madre se dividió y se convirtió en muchas formas para ser Consorte de numerosos Dioses. Ellos quisieron satisfacer su hambre, y amar y estar con esta Vibración de la Madre, puesto que de ella proceden todas las fuerzas vitales. La Consciencia de la Madre es tal que lo permite todo. Ella es la Fuente que sostiene todas las cosas [...].

«Habrá un despertar y una vuelta a la Energía de la Diosa Madre. En ésta década [los 90] os daréis cuenta de que todas vuestras Religiones están basadas en ideales falsos. Todas ellas se basan en un mecanismo controlador y patriarcal cuando, en realidad, es la Diosa Madre la que está detrás de todas las cosas.

«Nosotros, en Las Pléyades, hemos descubierto las raíces del mal uso de la Energía: NO HEMOS HONRADO A LA MADRE. Hemos hecho cosas para atraer la atención de la Madre, sin embargo, no hemos valorado las creaciones de la Madre, los regalos de la Madre [...].

«La Diosa es muy generosa. Se ha quedado entre bambalinas durante la batalla patriarcal pues sabe que ella es la Fuerza Creativa detrás de todas las cosas y que todas las cosas han de volver a ella en algún momento. En su generosidad, permite que las cosas sean así.

«¿Qué significa dar a luz, amar lo que se ha creado y permitir que esas creaciones sigan su Proceso de Evolución sin interferir? ¿El Amor es protección o es el permiso de que las cosas sigan su curso? Si una Fuerza Divina fuera proteccionista con respecto a sus creaciones, controlaría lo que estuviese aprendiendo de sus creaciones y por lo tanto, sólo asimilaría lo que permitiese —basándose en la amplitud del permiso—. Pero una Fuerza que permite todo, tiene la oportunidad de aprender de una manera ilimitada porque tiene la capacidad de decir: "¡Muéstramelo! ¡Enséñame! Yo soy tú. Tú eres yo"».
Eso fue exactamente lo que experimenté en mi Visión...

1 comentario:

  1. Misma conciencia y relato se puede apreciar en relato autobiográfico de Shirley Mc Lane(Escritora y Actriz) en libro "El Camino".

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