sábado, 18 de julio de 2009

Clases de Tantra Reptiliano

Extracto de las «Crónicas del Girku», de Anton Parks.


Al final del día, cuando las sombras se apoderaron progresivamente de Ankida [Capital del Planeta Nalulkara de la Osa Mayor], se presentó ante mí una sacerdotisa, quien me invitó a que me reuniera con la gran Mamitu-Nammu en sus apartamentos. El momento tan temido finalmente había llegado.

Dejé en el crepúsculo naciente, y elevé la mirada hacia el firmamento. Las estrellas se extendían suavemente en nuestro cielo, mientras que la luz ya se levantaba detrás de mí, lejos en el horizonte. Los ojos clavados hacia lo infinitamente grande, observé a Ubsu'ukkinna [Maya], la quinta estrella de la constelación Mulmul (las Pléyades). Hacía ya tantos días que no había intentado reanudar contacto con mi creador, pero viendo cómo habían evolucionado los acontecimientos, no tenía ningún remordimiento de no repetir maniobra.

Antes de entrar a los apartamentos de la planificadora, me aseguré de tener mis Sagra (chakras) siempre herméticamente cerrados a toda intrusión exterior. Lo que tendría lugar en los aposentos de Mamitu debía seguir siendo secreto.

¿Qué es lo que realmente habría de pasar, exactamente?

Al cruzar la puerta de la planificadora, recuerdo haber tenido el deseo de verme inmediatamente encarcelado, en lugar de hacerle frente a lo insuperable. Pasada la entrada, me llegó a la nariz y me dejó predecir que el encarcelamiento o el Zirzi [Ejecución] no estaban a la orden del día.

Mamitu esbozó una amplia sonrisa, de pie, imperial, y me invitó a entrar. Le hice reverencia y me le acerqué, efectuando, al mismo tiempo, lo que me había prometido realizar secretamente: explorar sus verdaderas intenciones... ¡un pánico frío se apoderó de todo mi cuerpo!

De nuevo, yo debí volverme evidentemente hacia Mamitu, quien no tenía la menor idea perniciosa sobre mi aspecto; Ella simplemente quería amarme. Sus Sagra eran de color azulado y se arremolinaban suavemente, en total sincronía. Sólo una desinteresada ternura la invadía, una sensación que me era completamente desconocida y que ella deseaba hacerme compartir.

La planificadora estaba llena de este fuego interior que él había descubierto en la sala de creación:

—Acércate, hijo mío. Tú eres el Barag (rey) de nuestros Nungal, ven a empezar tu aprendizaje y a experimentar la esencia de la planificación.

—¿Qué pasó cuando...

Al verme dudar en seguir adelante, Mamitu se acercó a mí y colocó su delicada mano sobre mi boca:

—¡Shh! Tú no te preocupes de Tiamata, hablaremos más tarde, todo está bien...

Me acarició la cara, tomó una de mis manos y me invitó a que le tocara sus párpados que brillaban siempre sutilmente del fulgor del kusig [Oro]. Mamitu no había cambiado absolutamente desde nuestro último encuentro, llevaba asiduamente su pompa de sacerdotisa apasionada y un hechizante ungüento que centelleaba siempre sobre sus hombros y sus pies.

Sólo su perfume era diferente, me pareció reconocer esencia de lirio de agua. Mamitu me tomó en sus brazos abrazándome; era ligeramente más pequeña que yo, y debía ponerse de puntillas para abarcarme. Se acercó a mí, torpe y poco emprendedor, dirigiendo lentamente mis dedos al ir descubriendo las formas de su cuerpo. En el aire recalentado de su apartamento, colocó, a continuación, mis dos manos sobre su espalda, para indicarme el lugar donde debía desabrochar su manto blanco. Nervioso, lo desabroché trabajosamente, pero una vez liberados los botones, el manto no quería descender suavemente y liberar sus pechos.

De un gesto calmado, fijándome, al mismo tiempo la mirada cautivante, lo hizo descender suavemente, liberando su pecho. Me hice cargo de la delicada operación. Su prenda de vestir la apretaba tanto que yo no pude evitar rozar su piel, centellando ligeramente mis dedos.

Fue solamente en ese momento que me di cuenta de que todo su cuerpo estaba cubierto del ungüento brillante; el divino adorno era bastante discreto, pero se podía observar notablemente. Al llegar a sus rodillas, el manto cayó repentinamente a sus pies.

Cuando me levanté, Mamitu apretó su cuerpo desnudo contra el mío, apretando su mejilla sobre mi cara. Practicó de nuevo en mi boca el extraño hábito de las planificadoras. Tomada de un súbito e incontrolable deseo, su lengua pasó vigorosamente dentro de mi boca, dando cinco veces la vuelta mientras que nuestras salivas se mezclaban. Oí repentinamente lo que yo creí que eran las pulsaciones de su corazón, pero realmente se trataba de la sorda pulsación de mi sangre en mis sienes.

De un gesto sensual, Mamitu desabrochó a continuación mi túnica verde que voló por la habitación. Apenas tuve tiempo de quitarme los zapatos, cuando ella me atrajo con flexibilidad sobre su cama y me colocó al revés sobre los cojines.

Sus delicados labios rozaron mi piel como una pluma, haciendo un recorrido sobre mi cuerpo desnudo. Estaba completamente a su merced, sin embargo, la planificadora tuvo la cortesía de no tocar la parte baja de mi cuerpo, sino que, delicadamente, me fijó la mirada, tocándome suavemente el rostro.

Se acercó entonces a mi cara, y me susurró suavemente al oído:

—¡Eres indudablemente asexual, pero yo haré de ti un Nungal, el más grande de todos!

Después de estas confusas palabras, Mamitu tomó mis manos y, realizando al mismo tiempo movimientos lentos, me mostró una a una las zonas donde están alojados los diversos Sagra principales. Yo no tenía sexo, pero Mamitu deseaba hacer de mis manos, manos expertas y sensuales, listas para favorecer el intercambio de energía.

Después de algunas pruebas que me hicieron sonreír, proseguí a realizar meticulosamente los movimientos y caricias que me había enseñado.

—No podrás practicar el Teskug (la sexualidad sagrada) sin despertar aquello que los Usumgal [Dracos] llaman Kundalini [1]. Tienes que conocerlo. ¿Seguramente tendrás el hábito de despertarlo mientras meditas?

—Sí, conozco el Kundalini. Es el principio que regula la energía latente que está en cada uno de nosotros. Esta energía es la conciencia suprema e infinita. Sin ella, no se podría utilizar el Níama [Fuerza Vital]. Mientras el Kundalini está inactivo, se es similar a un animal y no emerge el verdadero entendimiento.

—¡Bravo, hijo mío! Como lo sabes, entonces, el Kundalini está enrollado como un Mus (serpiente) al nivel del primero de los siete Sagra principales, el Muladhara [2]. Lo que seguramente no sabes, es que el Kundalini es un principio femenino, la energía-madre, la matriz de todas las cosas; por último, aquí se pone de manifiesto la razón principal de nuestra asimilación al Uga-Mus (Pueblo de la Serpiente). Cada uno de entre nosotros posee la ciencia de la ascensión del Kundalini. También la practicamos por la vía mística, que ya conoces en parte, y la vía tangible que implica el uso de los dos sexos. El Kundalini, energiza o dinamiza nuestro Sagra, administrando a la vez las vibraciones y la energía que influyen sobre la composición química de nuestras secreciones glandulares. A continuación, esta energía se une al resto de fluidos que fluyen hacia nuestro orificio genital. Como lo ves, el Kundalini nos aporta a nosotras también la potencia, pero que no tiene nada que ver con el Níama. A nosotras, las Amasutum [Hembras Lagarto], nos gusta más bien pronunciarlo como Kundalimi, «la potente escala de miles» [3].

—No entiendo lo que la cifra mil tiene que hacer ahí.

Pero, repentinamente, me acordé que esta cifra simboliza la eternidad: «La potente escala de la eternidad».

—Muy bien, pero debes saber que esta cifra simboliza para nosotros el Taltal (sabiduría). Kundalini es la potente escala de Taltal.

Así pues, Mamitu y yo empezamos una larga serie de ejercicios de meditación. Tuve que desaprender todo.

Mis meditaciones nunca requerían la potencialidad en cadena del conjunto de los siete Sagra. En realidad, no tenía el hábito de hacer subir la energía a lo largo del Kundalini para meditar, sino solamente para obtener la potencialidad completa del Níama. Este reflejo automático innato que quema en mis genes, me daba la posibilidad de irradiar mis Sagra brevemente, allí residía la clave de la fuerza del Usumgal, y también su debilidad, ya que este método cansa rápidamente.

El proceso de meditación que me inculcaba Mamitu me hizo darme cuenta que nuestras hembras no vivían en el mismo espacio-tiempo que nosotros, los varones; que tenían un severo hábito de preparación.

El hecho de tener que tomarme el tiempo me colocó en un concepto temporal totalmente nuevo. Luego de un trabajo exploratorio preliminar, fui repentinamente atacado por un torbellino de imágenes y sensaciones.

Chorros de luz acompañaban las visiones que me sitiaron por todas partes. Era a la vez increíble e indescriptible.

En mis raros intervalos de lucidez, viví el cuerpo flexible de Mamitu sincronizarse con el mío, y concluí dolorosamente que el trabajo de planificación era operativo. Pensaba que este ejercicio se practicaba solamente en contacto de ambos sexos, pero lo increíble tuvo lugar, la transferencia de energía, la transmisión de información funcionó eficazmente.

¿Cómo era posible? [4]

Al final de nuestros extraños e inhabituales ejercicios, Mamitu me apretó una última vez en sus brazos. Todavía bajo el shock de las imágenes que había recibido, algunas de las cuales fueron enviadas por la misma Mamitu, y deslumbrado por tanta gracia y dulzura, no podía dejar de olvidar todas mis dudas respecto a ella.

—Suave y deseable Ningidir (sacerdotisa), te ruego aceptes mis más humildes excusas, ya que demasiado a menudo he dudado de ti. Posees una inigualable bondad. No soy más que un miserable Alagni [Clon]. Me pongo a tu servicio y al servicio de las Amasutum, a cualquier costo.

—Noble Am [Señor], no esperaba menos de ti. Pero de gracia, deja, pues, de subestimarte. Eres un ser sabio y sensible, y también una pálida copia de tu creador. Tranquilízate, no deseo hacerte mi esclavo, sino que mi Nitahlam (amante) y divino apoyo. Las Amasutum verán que un varón puede ser tan sensible como una Ningidir. Eres el augusto que así, a menudo, he visto en mis sueños. Aún no sé por qué, pero las Amasutum te estarán eternamente agradecidas.

¿De qué me hablaba? ¿Mamitu estaba dotada de la doble visión?

—Tú eres dotado, Sa'am. An te ha programado para que jamás te dieras cuenta. Se aseguró de crearte como Anunna [Guerrero Lagarto sin pene] para hacer de ti el instrumento de sus innombrables intenciones. ¡Todo el mundo sabe que un ser incompleto servirá mejor a su creador!

Mamitu se puso de rodillas sobre la cama con una gracia y una elegancia desconcertante, y colocó delicadamente mi cabeza sobre su pecho. La planificadora era casi maternal, al menos esa es la mejor definición que pueda dar hoy a este gesto.

—Conozco tus dudas, hijo mío. Te protegeré de las garras de tu padre. Ahora que tienes confianza en mí, sabremos trabajar juntos y hacer las buenas elecciones para la paz.

—¿Cómo luego ser un instrumento para la paz mientras que he exterminado a nuestro Barag (rey)?

—Tiamata conocía bien las debilidades de su esposo. ¡Está entristecida por su desaparición, y es terrible que no haya escuchado, que por una vez, tenía razón! Pero lo sabíamos completamente loco e inestable. Nuestra Eras (reina) bien sospechaba que un Ud (día) u otro sus poderes se volverían contra él y que un ser tomaría su lugar.

»Siempre hemos temido que sea un Usumgal, y Tiamata más bien está tranquila de saber que el nuevo Barag (rey) del Abzu [Reino Interior Subterráneo] es mi Nitahlam (amante). Te sabe seguro a mi lado y tiene una confianza sin límites en mi juicio. Pensamos también que mi unión contigo suavizaría los espíritus. Gracias a tus revelaciones, Tiamata y yo contactamos a los Sukkal [5]. Éstos últimos se dirigen actualmente hacia Mulmul (las Pléyades) en misión de reconocimiento para observar Duku [Planeta del Sistema Maya de las Pléyades]. Se pondrán en contacto con las pocas Ningidir que todavía se encuentran allí».

Yo salté.

—Van a hacer matanza y también van a destrozar a nuestra Ningidir si llegan a comunicarse. Es necesario recordarlo a toda costa...

—No temas nada, mi tierno Nitahlam, aquí está todavía el resultado de una de las numerosas programaciones que tu creador se divirtió implantándote. Retira rápidamente esta horrible forma de pensamiento de tu cabeza, ya que sabes bien que podrías fácilmente crearla si no dejas de estar proyectándola en tu espíritu. Tú posees el control del Níama, nútrete de él, no como un instrumento que pueda volverse contra ti... contra nosotros. ¡Mi encantador varón, no seas el esclavo de tus pensamientos!

Mamitu era definitivamente muy iluminada y lista, aunque era también testaruda sobre un punto.

—No soy hombrecillo, suave Mammu (hembra responsable de los destinos), y menos aún un Kadistu [Planificador Cósmico].

La sacerdotisa elevó los ojos al cielo, sacudió la cabeza y me hizo una pequeña mueca exasperada.

—Desengáñate, Sa'am. Por el momento, tú estás en plena fase de aprendizaje, y esto que vi, te dejó muy bien. ¡Parece que has conseguido canalizar las imágenes que te envié, y esto sin otro contacto más que tus manos, es muy sorprendente! Serás un gran Kadistu.

»En cuanto a tu anatomía, pareces olvidar que ambos somos genestistas. Soy también cirujano y te aportaré un sexo a su debido tiempo. Cuando tenga uno (un pene), haré de ti un Nungal y mi Barag (rey). Entonces, de lo que se te habrá enterado, lo practicarás sobre mí y lo enseñarás a otros.

»Pero te tranquilizo, no nos veremos obligados a trabajar constantemente, y pensaremos también en Namkiagna (el amor), en nuestro Kama [6]. Entonces, me honrarás y disfrutaremos también del simple placer de fusionarnos el uno con el otro, verás que es muy agradable».

¿Namkiagna? ¿Qué significaba este término? No le plenteé otras preguntas, ya que estábamos muy cansados.

Nos entrelazamos afectuosamente y Mamitu se durmió, un brazo y una pierna envolviendo suavemente en torno a mi cuerpo. Así se selló mi indefectible alianza con las Amasutum, el orgulloso Pueblo de la Serpiente, acompañada de su eterno símbolo de los dos Mus entrelazados. A partir de este día, la gran Mamitu-Nammu me tomó como Nitahlam (amante), y me concedió plena confianza y estima.

¿Estaba relacionada con esta palabra llamada Namkiagna (amor)?

Al día siguieente, Mamitu y yo ganamos el Abzu de Nalulkara, nuestra nueva residencia. Con su aprobación, dejé de llamarla sistemáticamente Mamitu, y la llamé también Mami o generalmente por su diminutivo Mam.

Para nosotros, en la hermandad de las sacerdotisas y los Nungal, estos dos términos simbolizaban los atributos de la maternidad y el afecto. Sobre Uras [el Planeta Tierra], aún hoy, esta palabra ha guardado el mismo sentido en numerosas lenguas del planeta [7].


[1] En el hinduísmo, el Kundalini «que forma anillos», cuya base se localiza en los órganos genitales [...]. La descomposición sumeria de Kundalini va a aportarles su sentido original y profundo: KUN (escala, escalera); DA (potente); LI (encender, brillar); NI (cuerpo), osea KUN-DA-LI-NI: «La potente escalera que ilumina el cuerpo».

[2] El nombre sánscrito del primero de los siete chakras es Muladhara, «el lugar de la raíz». Se ubica en el nivel más bajo, por debajo de la base de la columna vertebral. Con todo respeto para los lingüistas, este término se codifica en la lengua de los «dioses» y se traduce a MUL-AD-HARA, literalmente, «resplandor que se propaga en la corte». Una vez abierto, el Muladhara sirve de trampolín y ofrece una apertura progresiva hacia los otros centros de energía.

[3] KUN-DA-LIMI: «La potente escala de miles».

[4] Mamitu y Sa'am se dedican a la sexualidad sagrada de la India, tal como es conocida en las obras denominadas Tantra. [...] Es interesante traducir el término Tantra al sumerio: TAN-TA-RA, «lo que aporta una naturaleza luminosa», o también, «lo que aporta una naturaleza libre (o pura)».

[5] Sukkal quiere decir mensajero en sumerio. Los Sukkal pertenecen al Kadistu [Confederación de Planificadores Universales]. En las tradiciones sumerias y asirio-babilónicas, los Sukkal son humanoides con cuerpo de pájaro y con amplias alas sobre la espalda. Es interesante tener en cuenta que el término griego Angelos (Ángel) quiere decir también mensajero y que los Sukkal poseen funciones similares a las de los ángeles bíblicos como, por ejemplo, la de custodiar los árboles del «Paraíso».

[6] Es interesante observar que en sánscrito, amor y deseo, se expresan con el término Kama. En sumerio, eso da KA-MA, literalmente, «el testimonio del compromiso», o también KAM-A, literalmente, «la fuente del abrazo (o del deseo)».

[7] En sumerio, los nombres Mami, Mam o Mama expresan claramente a la madre. Se encuentran regularmente sobre los estantes y designan cada vez a la Diosa-Madre, a la madre Tierra o también a la diosa de la fertilidad...

1 comentario:

  1. Hola! me vibra demasiado este tema,ya ke mi diosa arketipo es Inanna,lei el libro "The return of Inanna" el año pasado ,recorde muchas kosas,maravilloso! saludos =)

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