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sábado, 18 de julio de 2009

Clases de Tantra Reptiliano

Extracto de las «Crónicas del Girku», de Anton Parks.


Al final del día, cuando las sombras se apoderaron progresivamente de Ankida [Capital del Planeta Nalulkara de la Osa Mayor], se presentó ante mí una sacerdotisa, quien me invitó a que me reuniera con la gran Mamitu-Nammu en sus apartamentos. El momento tan temido finalmente había llegado.

Dejé en el crepúsculo naciente, y elevé la mirada hacia el firmamento. Las estrellas se extendían suavemente en nuestro cielo, mientras que la luz ya se levantaba detrás de mí, lejos en el horizonte. Los ojos clavados hacia lo infinitamente grande, observé a Ubsu'ukkinna [Maya], la quinta estrella de la constelación Mulmul (las Pléyades). Hacía ya tantos días que no había intentado reanudar contacto con mi creador, pero viendo cómo habían evolucionado los acontecimientos, no tenía ningún remordimiento de no repetir maniobra.

Antes de entrar a los apartamentos de la planificadora, me aseguré de tener mis Sagra (chakras) siempre herméticamente cerrados a toda intrusión exterior. Lo que tendría lugar en los aposentos de Mamitu debía seguir siendo secreto.

¿Qué es lo que realmente habría de pasar, exactamente?

Al cruzar la puerta de la planificadora, recuerdo haber tenido el deseo de verme inmediatamente encarcelado, en lugar de hacerle frente a lo insuperable. Pasada la entrada, me llegó a la nariz y me dejó predecir que el encarcelamiento o el Zirzi [Ejecución] no estaban a la orden del día.

Mamitu esbozó una amplia sonrisa, de pie, imperial, y me invitó a entrar. Le hice reverencia y me le acerqué, efectuando, al mismo tiempo, lo que me había prometido realizar secretamente: explorar sus verdaderas intenciones... ¡un pánico frío se apoderó de todo mi cuerpo!

De nuevo, yo debí volverme evidentemente hacia Mamitu, quien no tenía la menor idea perniciosa sobre mi aspecto; Ella simplemente quería amarme. Sus Sagra eran de color azulado y se arremolinaban suavemente, en total sincronía. Sólo una desinteresada ternura la invadía, una sensación que me era completamente desconocida y que ella deseaba hacerme compartir.

La planificadora estaba llena de este fuego interior que él había descubierto en la sala de creación:

—Acércate, hijo mío. Tú eres el Barag (rey) de nuestros Nungal, ven a empezar tu aprendizaje y a experimentar la esencia de la planificación.

—¿Qué pasó cuando...

Al verme dudar en seguir adelante, Mamitu se acercó a mí y colocó su delicada mano sobre mi boca:

—¡Shh! Tú no te preocupes de Tiamata, hablaremos más tarde, todo está bien...

Me acarició la cara, tomó una de mis manos y me invitó a que le tocara sus párpados que brillaban siempre sutilmente del fulgor del kusig [Oro]. Mamitu no había cambiado absolutamente desde nuestro último encuentro, llevaba asiduamente su pompa de sacerdotisa apasionada y un hechizante ungüento que centelleaba siempre sobre sus hombros y sus pies.

Sólo su perfume era diferente, me pareció reconocer esencia de lirio de agua. Mamitu me tomó en sus brazos abrazándome; era ligeramente más pequeña que yo, y debía ponerse de puntillas para abarcarme. Se acercó a mí, torpe y poco emprendedor, dirigiendo lentamente mis dedos al ir descubriendo las formas de su cuerpo. En el aire recalentado de su apartamento, colocó, a continuación, mis dos manos sobre su espalda, para indicarme el lugar donde debía desabrochar su manto blanco. Nervioso, lo desabroché trabajosamente, pero una vez liberados los botones, el manto no quería descender suavemente y liberar sus pechos.

De un gesto calmado, fijándome, al mismo tiempo la mirada cautivante, lo hizo descender suavemente, liberando su pecho. Me hice cargo de la delicada operación. Su prenda de vestir la apretaba tanto que yo no pude evitar rozar su piel, centellando ligeramente mis dedos.

Fue solamente en ese momento que me di cuenta de que todo su cuerpo estaba cubierto del ungüento brillante; el divino adorno era bastante discreto, pero se podía observar notablemente. Al llegar a sus rodillas, el manto cayó repentinamente a sus pies.

Cuando me levanté, Mamitu apretó su cuerpo desnudo contra el mío, apretando su mejilla sobre mi cara. Practicó de nuevo en mi boca el extraño hábito de las planificadoras. Tomada de un súbito e incontrolable deseo, su lengua pasó vigorosamente dentro de mi boca, dando cinco veces la vuelta mientras que nuestras salivas se mezclaban. Oí repentinamente lo que yo creí que eran las pulsaciones de su corazón, pero realmente se trataba de la sorda pulsación de mi sangre en mis sienes.

De un gesto sensual, Mamitu desabrochó a continuación mi túnica verde que voló por la habitación. Apenas tuve tiempo de quitarme los zapatos, cuando ella me atrajo con flexibilidad sobre su cama y me colocó al revés sobre los cojines.

Sus delicados labios rozaron mi piel como una pluma, haciendo un recorrido sobre mi cuerpo desnudo. Estaba completamente a su merced, sin embargo, la planificadora tuvo la cortesía de no tocar la parte baja de mi cuerpo, sino que, delicadamente, me fijó la mirada, tocándome suavemente el rostro.

Se acercó entonces a mi cara, y me susurró suavemente al oído:

—¡Eres indudablemente asexual, pero yo haré de ti un Nungal, el más grande de todos!

Después de estas confusas palabras, Mamitu tomó mis manos y, realizando al mismo tiempo movimientos lentos, me mostró una a una las zonas donde están alojados los diversos Sagra principales. Yo no tenía sexo, pero Mamitu deseaba hacer de mis manos, manos expertas y sensuales, listas para favorecer el intercambio de energía.

Después de algunas pruebas que me hicieron sonreír, proseguí a realizar meticulosamente los movimientos y caricias que me había enseñado.

—No podrás practicar el Teskug (la sexualidad sagrada) sin despertar aquello que los Usumgal [Dracos] llaman Kundalini [1]. Tienes que conocerlo. ¿Seguramente tendrás el hábito de despertarlo mientras meditas?

—Sí, conozco el Kundalini. Es el principio que regula la energía latente que está en cada uno de nosotros. Esta energía es la conciencia suprema e infinita. Sin ella, no se podría utilizar el Níama [Fuerza Vital]. Mientras el Kundalini está inactivo, se es similar a un animal y no emerge el verdadero entendimiento.

—¡Bravo, hijo mío! Como lo sabes, entonces, el Kundalini está enrollado como un Mus (serpiente) al nivel del primero de los siete Sagra principales, el Muladhara [2]. Lo que seguramente no sabes, es que el Kundalini es un principio femenino, la energía-madre, la matriz de todas las cosas; por último, aquí se pone de manifiesto la razón principal de nuestra asimilación al Uga-Mus (Pueblo de la Serpiente). Cada uno de entre nosotros posee la ciencia de la ascensión del Kundalini. También la practicamos por la vía mística, que ya conoces en parte, y la vía tangible que implica el uso de los dos sexos. El Kundalini, energiza o dinamiza nuestro Sagra, administrando a la vez las vibraciones y la energía que influyen sobre la composición química de nuestras secreciones glandulares. A continuación, esta energía se une al resto de fluidos que fluyen hacia nuestro orificio genital. Como lo ves, el Kundalini nos aporta a nosotras también la potencia, pero que no tiene nada que ver con el Níama. A nosotras, las Amasutum [Hembras Lagarto], nos gusta más bien pronunciarlo como Kundalimi, «la potente escala de miles» [3].

—No entiendo lo que la cifra mil tiene que hacer ahí.

Pero, repentinamente, me acordé que esta cifra simboliza la eternidad: «La potente escala de la eternidad».

—Muy bien, pero debes saber que esta cifra simboliza para nosotros el Taltal (sabiduría). Kundalini es la potente escala de Taltal.

Así pues, Mamitu y yo empezamos una larga serie de ejercicios de meditación. Tuve que desaprender todo.

Mis meditaciones nunca requerían la potencialidad en cadena del conjunto de los siete Sagra. En realidad, no tenía el hábito de hacer subir la energía a lo largo del Kundalini para meditar, sino solamente para obtener la potencialidad completa del Níama. Este reflejo automático innato que quema en mis genes, me daba la posibilidad de irradiar mis Sagra brevemente, allí residía la clave de la fuerza del Usumgal, y también su debilidad, ya que este método cansa rápidamente.

El proceso de meditación que me inculcaba Mamitu me hizo darme cuenta que nuestras hembras no vivían en el mismo espacio-tiempo que nosotros, los varones; que tenían un severo hábito de preparación.

El hecho de tener que tomarme el tiempo me colocó en un concepto temporal totalmente nuevo. Luego de un trabajo exploratorio preliminar, fui repentinamente atacado por un torbellino de imágenes y sensaciones.

Chorros de luz acompañaban las visiones que me sitiaron por todas partes. Era a la vez increíble e indescriptible.

En mis raros intervalos de lucidez, viví el cuerpo flexible de Mamitu sincronizarse con el mío, y concluí dolorosamente que el trabajo de planificación era operativo. Pensaba que este ejercicio se practicaba solamente en contacto de ambos sexos, pero lo increíble tuvo lugar, la transferencia de energía, la transmisión de información funcionó eficazmente.

¿Cómo era posible? [4]

Al final de nuestros extraños e inhabituales ejercicios, Mamitu me apretó una última vez en sus brazos. Todavía bajo el shock de las imágenes que había recibido, algunas de las cuales fueron enviadas por la misma Mamitu, y deslumbrado por tanta gracia y dulzura, no podía dejar de olvidar todas mis dudas respecto a ella.

—Suave y deseable Ningidir (sacerdotisa), te ruego aceptes mis más humildes excusas, ya que demasiado a menudo he dudado de ti. Posees una inigualable bondad. No soy más que un miserable Alagni [Clon]. Me pongo a tu servicio y al servicio de las Amasutum, a cualquier costo.

—Noble Am [Señor], no esperaba menos de ti. Pero de gracia, deja, pues, de subestimarte. Eres un ser sabio y sensible, y también una pálida copia de tu creador. Tranquilízate, no deseo hacerte mi esclavo, sino que mi Nitahlam (amante) y divino apoyo. Las Amasutum verán que un varón puede ser tan sensible como una Ningidir. Eres el augusto que así, a menudo, he visto en mis sueños. Aún no sé por qué, pero las Amasutum te estarán eternamente agradecidas.

¿De qué me hablaba? ¿Mamitu estaba dotada de la doble visión?

—Tú eres dotado, Sa'am. An te ha programado para que jamás te dieras cuenta. Se aseguró de crearte como Anunna [Guerrero Lagarto sin pene] para hacer de ti el instrumento de sus innombrables intenciones. ¡Todo el mundo sabe que un ser incompleto servirá mejor a su creador!

Mamitu se puso de rodillas sobre la cama con una gracia y una elegancia desconcertante, y colocó delicadamente mi cabeza sobre su pecho. La planificadora era casi maternal, al menos esa es la mejor definición que pueda dar hoy a este gesto.

—Conozco tus dudas, hijo mío. Te protegeré de las garras de tu padre. Ahora que tienes confianza en mí, sabremos trabajar juntos y hacer las buenas elecciones para la paz.

—¿Cómo luego ser un instrumento para la paz mientras que he exterminado a nuestro Barag (rey)?

—Tiamata conocía bien las debilidades de su esposo. ¡Está entristecida por su desaparición, y es terrible que no haya escuchado, que por una vez, tenía razón! Pero lo sabíamos completamente loco e inestable. Nuestra Eras (reina) bien sospechaba que un Ud (día) u otro sus poderes se volverían contra él y que un ser tomaría su lugar.

»Siempre hemos temido que sea un Usumgal, y Tiamata más bien está tranquila de saber que el nuevo Barag (rey) del Abzu [Reino Interior Subterráneo] es mi Nitahlam (amante). Te sabe seguro a mi lado y tiene una confianza sin límites en mi juicio. Pensamos también que mi unión contigo suavizaría los espíritus. Gracias a tus revelaciones, Tiamata y yo contactamos a los Sukkal [5]. Éstos últimos se dirigen actualmente hacia Mulmul (las Pléyades) en misión de reconocimiento para observar Duku [Planeta del Sistema Maya de las Pléyades]. Se pondrán en contacto con las pocas Ningidir que todavía se encuentran allí».

Yo salté.

—Van a hacer matanza y también van a destrozar a nuestra Ningidir si llegan a comunicarse. Es necesario recordarlo a toda costa...

—No temas nada, mi tierno Nitahlam, aquí está todavía el resultado de una de las numerosas programaciones que tu creador se divirtió implantándote. Retira rápidamente esta horrible forma de pensamiento de tu cabeza, ya que sabes bien que podrías fácilmente crearla si no dejas de estar proyectándola en tu espíritu. Tú posees el control del Níama, nútrete de él, no como un instrumento que pueda volverse contra ti... contra nosotros. ¡Mi encantador varón, no seas el esclavo de tus pensamientos!

Mamitu era definitivamente muy iluminada y lista, aunque era también testaruda sobre un punto.

—No soy hombrecillo, suave Mammu (hembra responsable de los destinos), y menos aún un Kadistu [Planificador Cósmico].

La sacerdotisa elevó los ojos al cielo, sacudió la cabeza y me hizo una pequeña mueca exasperada.

—Desengáñate, Sa'am. Por el momento, tú estás en plena fase de aprendizaje, y esto que vi, te dejó muy bien. ¡Parece que has conseguido canalizar las imágenes que te envié, y esto sin otro contacto más que tus manos, es muy sorprendente! Serás un gran Kadistu.

»En cuanto a tu anatomía, pareces olvidar que ambos somos genestistas. Soy también cirujano y te aportaré un sexo a su debido tiempo. Cuando tenga uno (un pene), haré de ti un Nungal y mi Barag (rey). Entonces, de lo que se te habrá enterado, lo practicarás sobre mí y lo enseñarás a otros.

»Pero te tranquilizo, no nos veremos obligados a trabajar constantemente, y pensaremos también en Namkiagna (el amor), en nuestro Kama [6]. Entonces, me honrarás y disfrutaremos también del simple placer de fusionarnos el uno con el otro, verás que es muy agradable».

¿Namkiagna? ¿Qué significaba este término? No le plenteé otras preguntas, ya que estábamos muy cansados.

Nos entrelazamos afectuosamente y Mamitu se durmió, un brazo y una pierna envolviendo suavemente en torno a mi cuerpo. Así se selló mi indefectible alianza con las Amasutum, el orgulloso Pueblo de la Serpiente, acompañada de su eterno símbolo de los dos Mus entrelazados. A partir de este día, la gran Mamitu-Nammu me tomó como Nitahlam (amante), y me concedió plena confianza y estima.

¿Estaba relacionada con esta palabra llamada Namkiagna (amor)?

Al día siguieente, Mamitu y yo ganamos el Abzu de Nalulkara, nuestra nueva residencia. Con su aprobación, dejé de llamarla sistemáticamente Mamitu, y la llamé también Mami o generalmente por su diminutivo Mam.

Para nosotros, en la hermandad de las sacerdotisas y los Nungal, estos dos términos simbolizaban los atributos de la maternidad y el afecto. Sobre Uras [el Planeta Tierra], aún hoy, esta palabra ha guardado el mismo sentido en numerosas lenguas del planeta [7].


[1] En el hinduísmo, el Kundalini «que forma anillos», cuya base se localiza en los órganos genitales [...]. La descomposición sumeria de Kundalini va a aportarles su sentido original y profundo: KUN (escala, escalera); DA (potente); LI (encender, brillar); NI (cuerpo), osea KUN-DA-LI-NI: «La potente escalera que ilumina el cuerpo».

[2] El nombre sánscrito del primero de los siete chakras es Muladhara, «el lugar de la raíz». Se ubica en el nivel más bajo, por debajo de la base de la columna vertebral. Con todo respeto para los lingüistas, este término se codifica en la lengua de los «dioses» y se traduce a MUL-AD-HARA, literalmente, «resplandor que se propaga en la corte». Una vez abierto, el Muladhara sirve de trampolín y ofrece una apertura progresiva hacia los otros centros de energía.

[3] KUN-DA-LIMI: «La potente escala de miles».

[4] Mamitu y Sa'am se dedican a la sexualidad sagrada de la India, tal como es conocida en las obras denominadas Tantra. [...] Es interesante traducir el término Tantra al sumerio: TAN-TA-RA, «lo que aporta una naturaleza luminosa», o también, «lo que aporta una naturaleza libre (o pura)».

[5] Sukkal quiere decir mensajero en sumerio. Los Sukkal pertenecen al Kadistu [Confederación de Planificadores Universales]. En las tradiciones sumerias y asirio-babilónicas, los Sukkal son humanoides con cuerpo de pájaro y con amplias alas sobre la espalda. Es interesante tener en cuenta que el término griego Angelos (Ángel) quiere decir también mensajero y que los Sukkal poseen funciones similares a las de los ángeles bíblicos como, por ejemplo, la de custodiar los árboles del «Paraíso».

[6] Es interesante observar que en sánscrito, amor y deseo, se expresan con el término Kama. En sumerio, eso da KA-MA, literalmente, «el testimonio del compromiso», o también KAM-A, literalmente, «la fuente del abrazo (o del deseo)».

[7] En sumerio, los nombres Mami, Mam o Mama expresan claramente a la madre. Se encuentran regularmente sobre los estantes y designan cada vez a la Diosa-Madre, a la madre Tierra o también a la diosa de la fertilidad...

sábado, 18 de abril de 2009

A los pies de la Diosa

Extracto de las Crónicas del Girku:


Yo esperaba lo peor. Vista la afrenta que acababa de hacerle sufrir, Mamitu tenía derecho a pedir reparación. Estaba perfectamente dispuesto a sufrir la ira de una sacerdotisa indignada.

Se acercó mi, se colocó a mi lado y, contra toda espera, colocó su delicada mano sobre mi brazo.

—Estoy triste Sa'am. Sabes, vengo de una gran distancia, y la lejanía me hizo darme cuenta de que estas prácticas son completamente injustas y yo añadiría incluso, que de otro tiempo. Espero que esto pueda, pronto, cambiar, pero desafortunadamente aún no es posible. No deseo obligarte a concederme tus favores y te concedo la libertad, si así lo deseas de verdad.

Dulce Mamitu, definitivamente, ella no era como otras. ¿Habrá sido su prolongado aislamiento sobre Uras [la Tierra] que la había vuelto así? Nunca una sacerdotisa habría aceptado liberar al varón que ella había elegido. Además de ser terriblemente exquisita, poseía una bondad de corazón muy notable.

—No tienes porqué disculparte, noble Nindiğir (sacerdotisa). Si pudiera, aceptaría tu oferta, ya que sería necesario estar loco para rechazarla. Tú eres la más tierna Nindiğir que mi creador y yo hayamos jamás encontrado. Pero no puedo acceder a tu petición por razones que no puedo revelarte. Debes saber, sin embargo, que beso tu nombre y me siento honrado plenamente por tu elección.

A estas palabras, Mamitu recuperó un poco de su naturaleza imperiosa. Con la mirada brillante, finalmente salpicada de kùsig [Oro], una ligera sonrisa se esbozó en la comisura de sus labios apenas maquillados, entrelazando lánguidamente sus dos brazos en torno a mí, susurrando.

—Eres muy misterioso Sa'am. Sólo estoy tranquila a medias. No es mi nombre el que desearía que besaras, tú también debes.

Yo estaba aturdido por su gracia y obstinación. ¡Con ambas cosas! Podía vivir con un beso, si tal fuera su deseo. En esta época, los Gina'abul [Reptilianos] no se besaban de la misma forma como sobre Uras. Cuando una sacerdotisa nos ordenaba besarla, no era en la boca, sino sobre sus pies. Sin duda alguna era otra manera de señalar nuestra sumisión ante el sexo femenino.

Respetuosamente me fui hacia abajo, bordeando la larga manga que le cubría sus muslos e hice frente a sus dos finos y delicados pies. Éstos brillaban ligeramente impregnados del mismo exótico perfume que yo no conocía. Antes de que haya podido darme cuenta, Mamitu se bajó precipitadamente, colocándose a mi nivel.

Nuestras dos caras estaban muy cercanas una de la otra, como nunca no lo habían estado antes. Sus hombros desnudos, brillaban también, y estaban asimismo sutilmente empapados del mismo perfume embriagador. Estaba completamente bajo la influencia de su belleza y ella lo sabía. La sacerdotisa aprovechó para fijarme su mirada profunda y brillante.

Teníamos los ojos más bien rojos, pero la planificadora los habían revestido magníficamente con cobre, con matices amarillos y verdes en el interior. Sin embargo, esto no era una excepción, ya que había observado que algunas de nuestras Nindiğir poseían ojos de un verde profundo. La atmósfera era extrañamente asfixiante, y casi caliente.

Mamitu colocó delicadamente sus labios sobre los míos y pasó furtivamente su lengua en mi boca. Completamente sorprendido por este inculto método, me pregunté si era necesario contener mi respiración. Una extraña sensación me recorrió el cuerpo, como si millares de hormigas circulasen por mis venas. Cuando ella me liberó de este extraño hábito, entorpecido, yo reconocí en mi boca, un sabor metálico asemejándose al kùsig, y también un gusto azucarado, completamente irreconocible.

Mis labios estaban pegados, no podía decir nada inteligible.

—Dime, ¿el interior de tu boca está perfumado?

Mamitu soltó una apasionada carcajada, casi molesta

—No es el interior de mi boca, joven Bûlug [Aprendiz], son mis labios impregnados de un sutil perfume de flor de Uras mezclado con polvo kùsig.

Observé furtivamente su boca glosada y observé que estaba, efectivamente esmaltada con un fino polvo del precioso metal. Mamitu me fijó los ojos y tomó un tono más serio al pasar su mano sobre mi cara.

—Encantado Am [Señor], tendré muchas cosas que enseñarte si aceptaras mi noble cama. [...] Guardaré mi Tûg-lamahus (prendas de vestir de pompa o gala) durante tres Ud (días), como lo quiere nuestra tradición, y después del tercer Ud (día), me presentaré ante ti en mi cama y honrarás a la Nindiğir (sacerdotisa) que soy, porque yo te elegí.

La sacerdotisa de Uras me hizo una amplia sonrisa, la primera desde el inicio de nuestra conversación. Lanzó una mirada sobre sus pies, justo sacados de los esponjosos cojines, y me invitó, con la mirada, a que los besara.

—Esta vez, tienes el derecho de besarme de esta forma.

lunes, 6 de abril de 2009

Diosas Kadistu

Por Xentor Xentinel


Aunque Zecharia Sitchin considera a todos los Dioses Sumerios como miembros de una misma Raza Extraterrestre (de aspecto humano, como nosotros), hay quienes —como Anton Parks, autor de la serie editorial «Las Crónicas del Gìrkú»—, difieren con Sitchin en éste y otros puntos.

Parks, quien dice basarse en regresiones espontáneas que ha experimentado —y en las que habría revivido pasajes de la historia de los llamados «Dioses»—, afirma haber encontrado, además, sustento a su particular visión de la Historia Cósmica y Terrestre, en antiguas Tablillas Mesopotámicas, así como en leyendas de todas las culturas antiguas de la Tierra.

Parks habla de diferentes razas y grupos de alienígenas que actuaron en el pasado de la Tierra. Aquí mostraremos lo que dice Parks acerca de las Diosas y grupos de Diosas Kadistu (Diseñadoras de Vida) que son importantes en su relato. Comenzamos explicando algo sobre los Kadistu.


LOS KADISTU («Antiguos Ensambladores de Vida»)

También conocidos como los «Planificadores», los «Diseñadores de Vida» y los Elohim de la Biblia. El término hebreo Elohim, descompuesto en sumerio-acadio da EL.U.HI.IM, «Los Poderosos Exaltados que Mezclaron la Arcilla (o el Ser de Arcilla: el hombre)».

Los Kadistu son los guardianes de lugares claves en el Universo, y Emisarios de la «Fuente Original». Su papel es unificar las especies del Universo. En esto, uno podría pensar en ellos como «Ángeles de Dios». Ellos han creado las diversas variedades de animales de la Tierra.

Viven en el Abgal (las Altas Dimensiones), y muy pocos de ellos pueden entrar a nuestra Tercera Dimensión. Esto no facilita el contacto directo y explica su modo indirecto de abordarnos.

Tampoco interfieren en el desarrollo de razas en evolución. En cuanto a la Tierra, los Diseñadores de Vida parecen haberla dejado en manos de los Reptiles Gina'abul.

Esto no sería un abandono, sino más bien un retiro transitorio, porque hasta este día, los Diseñadores de Vida no han cesado de mantener el ojo vigilante sobre su creación. A nivel humano, esto pareciera estar tomando demasiado tiempo, pero para los Diseñadores de Vida del Universo, esto no es nada.

Ellos nos observan hoy más que nunca antes, y se comunican por medio de personas que contactan directa o telepáticamente. Pero tales comunicaciones deben ser tomadas con gran cuidado, por la posibilidad de una equivocada interpretación de lo que se ha recibido.

Entre las Razas Kadistu, se encuentran los Abgal (Anfibios de Sirio), las Amasutum (Sacerdotisas Reptilianas), las Ama'argi (Amasutum Terrestres), los Ameli (Raza Semi-Etérica de Aldebarán), los Sukkal (Aves de Lira), y los Urmah (Felinos de Orión).

En el idioma acadio, la palabra Qadistu evoca a una sacerdotisa de alto rango. Nugig, la palabra equivalente en sumerio, puede entenderse como «No Malvada», o también «La Imagen del Mal»: Prostitutas Sagradas.


LAS AMASUTUM («Madres Lagarto»)

Es un grupo de Sacerdotisas Kadistu, compuesto por hembras Gina'abul (Reptilianas). Su símbolo está compuesto por dos serpientes entrelazadas, es decir, el Caduceo, palabra latina que deriva, precisamente, de Kadistu. Moran en varios puntos del Universo, como la Osa Mayor, Las Híadas, Las Pléyades y Orión.

Cuando estaban privadas del papel reproductivo de los Šutum (Gina'abul machos), las Amasutum fueron capaces de preservar su línea y multiplicarse a través de la genética y su habilidad de clonar hasta el infinito. Y donde todos los Šutum acarrearon su material genético original sin variaciones, las Amasutum poseían una gran variedad de apariencias faciales y caracteres, haciendo a cada una de ellas un ser único y notable.

El lapso de vida de las Amasutum es eterno, porque, al contrario que los Šutum, sus cuerpos periódicamente se someten al Gibil'lásu (renovación de la piel), similar al proceso visto en serpientes y otros reptiles.

Hay rumores de que algunas de entre ellas pueden someterse a la muerte y a la resurrección.

Esta es una hembra Gina'abul (es decir, una Amasutum). El dibujo es una reproducción por Anton Parks de una estatuilla descubierta en Ur. Parks está seguro que la forma de la cabeza es incorrecta, y está trabajando en una serie de dibujos que mostrarán el alargamiento extendiéndose hacia atrás.

En todo caso, ella está usando una peluca.

Según Parks, todas las razas Gina'abul comparten esta apariencia general. Las variaciones fueron sobre todo en el color de la piel y el grado de alargamiento del cráneo.

Los círculos, como piedrecillas, en los hombros, son similares a aquellos que llevaban los altos dignatarios mayas.

Para los mayas, estos círculos simbolizan el OL, es decir la «percepción» o «conciencia», «el camino» y «la memoria».

Al mismo tiempo, el OL maya es el equivalente el sumerio UL que evoca «el pasado», «un adorno», «una estrella», «el esplendor», y el verbo «resplandecer», al significar UL «privilegio» y «protección».

Estos círculos o piedrecillas colocadas en los hombros de dioses sumerios y personajes maya de alto rango simbolizan los cristales, o ME en los cuales estaba almacenado el conocimiento de los «dioses»...

Los Cristales de Cuarzo eran la clave para una clonación exitosa.


LAS AMA'ARGI («Madre Brillante que sostiene»)

Un grupo Kadistu de Amasutum terrestres. Fueron creadas en nuestro Sistema Solar por las Amasutum de la Osa Mayor, seguramente clonadas de la Biblioteca Genética de su planeta. Tienen cola y piel oscura.

Su nombre transporta el sentido de «Remisión de Daños Divinos», pero la estricta traducción del sumerio da el significado de «Madre Brillante que Sostiene (o Restaura)».

Las Ama'argi y su Reina, Dim'mege, viven en el corazón del Abzu (el Mundo Subterráneo), en la ciudad de Salim («Corazón de la Eternidad»).

Su misión original en la Tierra ha sido restaurar el planeta, el cual ha sido dañado por múltiples acciones militares y manipulaciones genéticas conducidas por los Kingú (Reptilianos Dragón), como el desarrollo de los dinosaurios.

En un período más tardío, las Ama'argi fueron dirigidas por su Reina, Dim'mege, para supervisar a los esclavos humanos trabajando en los dominios agrícolas de los Anunna (Guerreros Sutum).


El símbolo sumerio AMA, usado para formar el término AMA.AR.GI representa un pilar sagrado, atribuido a divinidades celestiales adoradas por lo humanos en un culto religioso. La estrella en medio indica «divinidad».


PERSONAJES FEMENINOS DE LAS CRÓNICAS

DIM'MEGE: «Pilar Oscuro». Reina de las Ama'argi. Hija de Nammu, hermana de Sa'am (Enki) y Se'et. Parece ser la sumeria Lilti o la acadia Lilitu, encontrada en la tradición hebrea bajo el nombre de Lilith. Bajo el nombre que fuese, siempre fue considerada una Demonio del Inframundo, sin duda debido al temor que ella engendraba, y a su origen, más allá de las percepciones humanas.

Extracto de Las Crónicas:

«Dim'mege era una sacerdotisa, y también era un poco glotona, lo que no le hacía bien a su silueta. Su corpulencia simbolizaba su generosidad de corazón.

»Ella poseía una cola como la de los Ušumgal [una variedad de Kingú]. La suya se arrastraba constante y negligentemente por el suelo.

»Muy perceptiblemente, ella jamás cesó de colocar sus manos sobre nosotros, como si quisiera saborearnos y saborear cada instante que pasaba a nuestro lado.

»Su manera de hablar era siempre muy cortés y cultivada.

»Dim'mege a menudo se saturaba con una poderosa emanación con el aroma de albaricoque. Teníamos que evadirla a veces, como para que no nos intoxicara con ese bálsamo nauseabundo.

»Sus gustos eran múltiples: ella usaba pesados brazaletes y telas brillantes. El metal plata centellaba sobre sus párpados, y piedras preciosas fluían hasta su cuello».

INANNA: También conocida como Ishtar, Neftis, «La Gran Prostituta» y «La Reina del Cielo». Hija de Enimin (Enlil). Su dominio es el desierto de Edin, la llanura mesopotámica de Enimin. Amante de Sa'am y nodriza de Horus.

MAMITU-NAMMU: También conocida como Damkina, Ninti y Nut. Anfibia (más pez que reptil). Creada por Tiamata, en parte, con sus propios genes y material genético de Sirio. «Madre Tutora» de los Kadistu en el Planeta Uras (Tierra). Con Sa'am, co-crearon a los Nungal (subraza Kingú). «Reina del Trono» en Egipto.

NINMAH: También conocida como Ninhursag, Ninti y Serkit. Gran Sacerdotisa de Nalulkara (Planeta-Capital Reptiliano en la Osa Mayor), brazo derecho de Tiamata. Con An (Anu), co-crearon a los Anunna.

SE'ET: «Portento o Fuerza de Vida». También conocida como Damkina, Ninti, Ereskigal («Soberana de los Kigal») e Isis. Una Ningidir (Sacerdotisa) sucesora designada de Mamitu. Presidió sobre la Iniciación del Fuego de As de Sa'am y participó en su coronación. Se reveló que era medio hermana genética de Sa'am, ya que su ADN es en parte de Mamitu y en parte Abgal. Esto le da mucho más de la genética Abgal de la que llevan, ya sea Sa'am o Mamitu, y ésta es la razón de los numerosos bosquejos egipcios, mostrándola a ella, o sus vestiduras, con escamas de pez. Sa'am salva su vida dos veces en Duku (Planeta del Sistema Maya de Las Pléyades).

Su dominio es el Duat subterráneo. En Egipto, «Reina del Trono», como lo fue su madre, Mammu o Nut. En la mitología egipcia, Isis es la Diosa de los Nacimientos. A través de varias tradiciones, Madre Universal, Maga y Creadora de Vida. Ella es la amante del ADN Humano.

TIAMATA: También conocida como Tehum. Mujer Usumgal. Reina de los Gina'abul de la Osa Mayor. Llamada Tigeme por los Gina'abul machos de allá. Madre de Lahamu y Lahmu.